Enfermedades del Sistema Nervioso Central y su prevención natural

LIC. ERIC G. STREMBEL
Licenciado en Química. Especialista en Plantas Medicinales.
Departamento científico Hydro-Grow® Laboratorios

El estudio y el trabajo son actividades que cada día se tornan más demandantes en nuestra sociedad actual, requiriendo un estado de concentración y atención permanente. La aparición de ansiedad, nerviosismo, estrés, migrañas y cefaleas, son algunas advertencias de una sobreexigencia de nuestro sistema nervioso central que comienza a mostrar los primeros síntomas de un trastorno progresivo.
Algunas enfermedades como el insomnio y la depresión, son consecuencia directa de este tipo de padecimientos, donde no ha logrado recuperarse a tiempo el estado emocional y orgánico de la persona conduciendo indefectiblemente a estos estados.  

Neurona y conexiones sinápticasSi bien los mecanismos de la memoria y gran parte del sistema nervioso central no están bien
dilucidados, sí se conocen empíricamente algunos factores y sustancias que contribuyen a mejorar el desenvolvimiento del cerebro, vinculadas estrechamente a la energía mental y a la sensación de plenitud funcional orgánica que se verifica cuando se encuentran satisfechos los factores psicosomáticos involucrados.

Existen diversas plantas medicinales ampliamente ensayadas que son aconsejadas a nivel mundial para prevenir las enfermedades y trastornos relacionados al sistema nervioso central. Entre ellas podemos encontrar el Ginkgo (Ginkgo biloba L.), el Ginseng (Ginseng panax C.A Meyer u otras variedades), y la Centella asiática (Centella asiática L. o Hydrocotile asiática L.).

El Ginkgo es aconsejado internacionalmente en los trastornos circulatorios periféricos causados por deficiente irrigación, trastornos circulatorios cerebrales ocasionales en situaciones de estrés, o especialmente los derivados de la esclerosis cerebral de la vejez. También se usa en tratamientos alternativos y complementarios del Alzheimer, Esclerosis múltiple, Esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y otros deterioros cognitivos.
El Ginseng desempeña su actividad como un adaptógeno, es decir siendo capaz de aumentar la “resistencia no específica” en el hombre y adaptándose a su requerimiento orgánico. En Alemania la monografía de la Comisión E de 1991 expresa que es utilizada satisfactoriamente para aumentar la concentración, corregir la falta de energía y la sensación de cansancio.
La Centella asiática actuando como un energizante natural. Colabora en el estímulo de la memorización y en los delicados mecanismos que involucran a los procesos de cerebración.

Si bien dichas plantas presentan mecanismos de acción diferentes, por lo general su consumo simultáneo conduce a una complementariedad en su acción de prevención de las enfermedades que atacan al sistema nervioso central.

La promoción de la inteligencia y los procesos cognitivos mentales en edades tempranas constituye un aspecto de suma importancia a la hora de prevenir trastornos de agresividad, atención y posibilita acrecentar la capacidad de cerebración, memoria y lucidez.
Recientes estudios realizados en EE.UU y encabezados por el Dr. James Penland, han demostrado que la suplementación balanceada de minerales como el Zinc y el Hierro en niños pequeños mejoran sensiblemente sus habilidades cognitivas y de razonamiento. Posteriormente este estudio fue ampliado por el Dr. Jiang Hong Liu incorporando al análisis niños de distintas edades y etnias, con hábitos alimenticios diferentes, y encontró las mejores respuestas cerebrales en los que mostraban elevados perfiles de dichos oligoelementos.

Gran cantidad de expertos sostienen que la mejor manera de asimilar los nutrientes y los principios activos reside en incorporarlos a una matriz vegetal que promueva su biodisponibilidad y permita paralelamente suministrar nutrientes deficientes en la dieta favoreciendo los equilibrios de absorción corporales.

REFERENCIAS

  • Köhler, Peter. Die Heilkraft des Ginkgo. Wilhelm Heyne Verlag GmbH & Co. KG, Munich, 1998.
  • Pan HP.Zhongguo Zhong Yao Za Zhi. 2005. 30 (2):93-6
  • Diamond BJ, et al. Arch Phys Med Rehabil. 2000. 81 (5):668-78.
  • Bao HY, et al. Arch Pharm Res. 2005. 28 (3):335-42.
  • Kennedy DO, Scholey AB. Pharmacol Biochem Behav. 2003. 75 (3):687-700.
  • Howes M-J.R., et al. Phytotherapy Research. 17 (1): 1-18.
  • Wang Y, et al. Exp Neurol. 2005. 193 (1):75-84.
  • Flinn JM, et al. Physiol Behav. 2005. 17;83(5):793-803.
  • Penland JG, et al. J Am Coll Nutr. 1997.16(3):268-72.
  • Penland JG, et al. J Nutr. 2000. 130 (2S Suppl):361S-364S.
  • Penland JG, et al. J Nutr. 2000. 130 (2S Suppl):496S-502S.
  • Penland JG, et al. Am J Clin Nutr. 1998. 68 (2 Suppl):470S-475S.
´